Autismo y enamoramiento…

Una de las típicas dudas frente al Trastorno del Espectro Autista surge en relación al área afectiva, ¿las personas con autismo son capaces de establecer una relación amorosa, de casarse o de formar una familia? Inclusive, en diversas ocasiones he escuchado la interrogante ¿son capaces de enamorarse? pues hoy vengo a quitarte esa duda.

Una persona con autismo, como cualquier otra, es capaz de enamorarse y de amar, pero, es necesario señalar que cuando una persona vive con autismo presentará ciertas diferencias frente a áreas como la comunicación e interacción social, lo que, a consecuencia, generará que su manera de percibir y de responder a situaciones sociales resulte atípica y confusa.

Antes de proseguir me parece sumamente importante señalar que no todas las personas con trastorno del espectro autista son iguales, precisamente como dice su nombre, es un espectro; existen diferentes niveles del autismo, con diferentes características y necesidades.

Hay casos donde la sintomatología puede resultar limitante y, por ejemplo, que haya ausencia o complicaciones en la comunicación verbal, así mismo, podemos encontrar casos en donde las personas con autismo presentan un interés social muy escaso; no obstante, sin importar el nivel de TEA podemos asegurar que cada uno de ellos siente la necesidad de ser amados y de ser atendidos. También es fundamental hacer mención de que de acuerdo a como varíen las características y necesidades, se les debe brindar apoyo psicológico profesional para poder desarrollar habilidades sociales y comunicativas, con el objetivo de que las personas con TEA logren establecer y mantener relaciones interpersonales exitosas. 

Uno de los estereotipos o ideas erróneas acerca de las personas con autismo es que ellos carecen de empatía, pero de acuerdo a un estudio publicado por la Universidad de Osaka en el 2019, se encontraron datos que apoyan la hipótesis de que a las personas con autismo, no necesariamente les hace falta sentir empatía, sino que carecen de la empatía cognitiva. Es decir, les cuesta entender por qué una persona está enfadada o siente triste, o por qué sufre o se siente decepcionada, sin embargo, presentan un alto nivel de empatía emocional y en muchas ocasiones sienten una elevada intensidad de las emociones de los demás; de hecho, algunas veces, esa receptividad emocional puede incluso ser mayor que en los neurotípicos.  

Para terminar, puede que el amor en las personas con el trastorno del espectro autista no sea fácil, pero no se trata de que si son capaces o no, porque claro que lo son, y en muchas ocasiones, la persona con TEA tendrá el mismo deseo que una persona neurotípica de tener una relación amorosa. Pero ¡imagínate! si de por sí tener una relación afectiva con alguien más es complicado, para la persona con TEA lo es aún más, pues en una relación hacemos uso constantemente de habilidades de comunicación, teoría de la mente, evaluación de sutilezas sociales, lectura del código abstracto, análisis del lenguaje no verbal, etc., justamente, habilidades que en el autismo suelen encontrarse debilitadas.

Recuerda, todos somos seres humanos que necesitamos y queremos amor. Puede que cada quien lo exprese de diferente manera, o algunos que ni siquiera lo hagan porque no sepan cómo hacerlo, o simplemente porque su manera de expresarlo es diferente a la nuestra; pero no significa que no lo necesiten. EL amor se da cada día, y en las personas con autismo también, aún con todas sus dificultades, sus retos y matices.

Ten en cuenta que siempre es válido recurrir a un profesional que pueda intervenir, ofrecer apoyo, estrategias y acompañamiento a la pareja para un crecimiento sano.

Referencias.

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